La histórica y trascendental cuadratura entre Urano y Plutón tiene mucho que ver con la gran crisis mundial que se está viviendo en muchos sentidos, y cuyos efectos abarcan desde 2008 hasta 2020, como he dicho en tantas ocasiones.

Ya he hablado y escrito mucho sobre este ciclo astral, desde hace décadas, con la publicación de mi primer libro, Crónica Astrológica del Siglo XX (Madrid, 1989), en el que descubrí la relación de estos ciclos con la macroeconomía y otros aspectos hasta la conferencia que pronuncié en Estoril (Portugal) en 2010, pasando por los varios especiales de astromundial en los anuarios astrológicos de los últimos años y en la web o en diferentes entrevistas.

Este es un artículo publicado en agosto de 2011:

 

“Indignados, 15 M y la cuadratura Urano-Plutón:

Que nosotros sepamos, no existe ningún conocimiento que esté a la altura de la Astrología para interpretar los ciclos históricos, para entender y analizar los elementos que intervienen, para comparar lo que pasa ahora con el pasado y, además, para pronosticar. La Astrología es el paradigma del saber universal, que proporciona una mejor visión y entendimiento del lugar del hombre en el Universo.

El mensaje a la sociedad es claro: es hora de abandonar viejos prejuicios y los complejos de la razón respecto al pensamiento mágico y de abordar abiertamente y desde todas las ramas del saber el paradigma que ofrecen los ciclos astrales para entender el devenir del hombre y del mundo, para hacer una mejor lectura de la Historia.

Atravesamos un periodo de esos que hacen historia, de esos a los que los futuros libros de historia se referirán como una época convulsa, espectacular, difícil… como un hito de crisis, de cambio y de revolución. La Astrología está en condiciones de explicar de una forma preclara que está pasando gracias a los grandes ciclos astrales, puesto que la historia siempre se repite.

La actual cuadratura Urano-Plutón –a la que ya nos referimos en esta misma sección en el número de la revista del pasado mes de abril, para hablar de la Primavera Árabe- podría considerarse que abarca desde 2007 hasta 2020, y será exacta hasta siete veces entre los años 2012-15. Los meses alrededor de la entrada definitiva de Urano en Aries (11 de marzo de 2011) están siendo especialmente significativos para esta cuadratura.

Cuando Urano y Plutón forman un aspecto de tensión, Urano enarbola el ansia de libertad, igualdad y cambio enfrentándose sin miedo a Plutón, esto es, a los tiranos y los reinos del terror, que, con frecuencia, se habían mantenido ocultos o en la sombra y protegidos hasta entonces. Es tiempo de utopías, libertades, conquista de derechos humanos, desobediencia civil y ruptura del status establecido, y hasta la conciencia colectiva arde en irrefrenables deseos de cambio.

Lo que está pasando -nada nuevo, puesto que revoluciones pacíficas ha habido muchas a lo largo de la historia- tiene unas claves cósmicas de las que todos podemos aprender y sacar conclusiones para mejorar el presente y perfilar un mejor futuro. Los astrólogos mundialistas hemos comprobado que todo ese tipo de revoluciones se han dado siempre bajo ciclos entre Urano y Plutón: pasó con Jesucristo, con Gandhi, con Martin Luther King o con Nelson Mandela, por citar ejemplos bien fijados en el inconsciente colectivo.
Pero también pasó con Henry David Thoreau -justo a mitad del siglo XIX, cuando había una conjunción Urano-Plutón-, que escribió Sobre el deber de la desobediencia civil, aquel ensayo que tanta influencia ejercería para posteriores figuras de relieve. Curioso que también España, y más concretamente Madrid, atravesase, justo en esos años centrales del siglo XIX, aquellas revueltas que tanta similitud tienen con las actuales.

La siguiente conjunción Urano-Plutón se produjo en los años 60 del pasado siglo XX, justo cuando Martin Luther King o Nelson Mandela se convirtieron en paradigmas de revoluciones pacíficas, cuando la sociedad americana se rebeló en masa contra la guerra de Vietnam, cuando estallaba el famoso Mayo del 68 francés…
Ahora, con la cuadratura Urano-Plutón, es tiempo, una vez más, de rebelión, de grandes movimientos de liberación de los oprimidos en todos los ámbitos y lugares del mundo. Es un periodo histórico importante para la desobediencia civil.

 

Mensaje para el Movimiento 15-M

Este pasado mes de mayo nos sorprendieron a todos las manifestaciones que empezaron en la Puerta del Sol de Madrid y que pronto se extendieron a toda España y también por todo el mundo. ¡La Puerta del Sol, qué significativo nombre para un nuevo renacer!

Las plazas –tanto en España como en las revueltas africanas y en otras partes del mundo- se han convertido en centros neurálgicos de las revueltas, manifestaciones, encuentros, etc. Esto es muy significativo, porque, como símbolo lunar que son, las plazas representan al pueblo. No se trata de grupos de presión ni fuerzas extrañas, ni militares, ni extranjeros, ni… sino la gente normal y corriente, es decir, el pueblo, que se rebela contra los poderes establecidos.

Una revolución que debe hacerse desde el auténtico deseo de cambio, sin miedos, sin oportunismos de ningún tipo, sin prisas, sin culpabilizar a nadie, pero sin transigir injusticias y tan grandes desigualdades, sabiendo que se está haciendo una auténtica revolución del espíritu humano. De lo contrario (si se cifra únicamente en el dinero y las necesidades materiales) acabaremos peor, repitiendo fórmulas, entregando el poder a aquellos vampiros sedientos de poder, iluminados, que prometen un cambio radical. Y, cuando se acaben las energías para la pataleta –y se acabarán un día-, se bajarán los brazos y siempre habrá algún buitre esperando a hacerse con todo.

Vienen los tiempos de Acuario, y tenemos que tener el valor para preguntarnos si existe un sistema político mejor que la actual democracia.

Los “indignados” deben entender que estas revoluciones deben ser, por encima de todo, pacíficas, que la violencia no tiene sentido, como también se encarga de demostrar la historia. Porque cuando en una revolución se instala el odio, el deseo de venganza, la violencia y el miedo lo único que se consigue es el efecto contrario, y se acaba cayendo unos peldaños más abajo. La Revolución Francesa, que también se produjo bajo el ciclo de oposición Urano-Plutón (como no podía ser de otro modo) fue violenta y, pocos años después de guillotinar al rey Luis XVI, llegó al poder Napoleón, un emperador. Hitler también llegó al poder en una cuadratura como la actual, precisamente la anterior a esta, la que se produjo en los años 30 del pasado siglo XX. Está claro que la violencia genera violencia y, además, da pie a reacciones violentas. “No hay camino para la paz, la paz es el camino”, como decía Gandhi, ¿verdad?

Las verdaderas revoluciones empiezan por el espíritu, como demuestran los casos de los personajes citados, que guardamos en la memoria colectiva como ejemplos de integridad, humanidad, justicia… valores, en suma, que enaltecen al ser humano. Los propios planetas lentos (Urano y Plutón para el caso) tienen un sentido transpersonal, un mensaje espiritual que, si no integramos positivamente, podemos caer en otro ciclo de destrucción y de terror. Una auténtica revolución no puede basarse únicamente en las necesidades materiales o económicas, sino que debe aspirar a una mejora más amplia o global”.

(Este artículo puede considerarse un resumen de la conferencia que dicté el 10 de junio de 2010 en el XXVIII Congreso Ibérico de Astrología, celebrado en Estoril, Portugal)

Para completar esta lectura:

  1. Otro artículo de interés, también vinculado a los grandes ciclos astrales, es España en crisis
  2. También puedes escuchar este audio, grabado en junio de 2011 en respuesta a numerosas preguntas: