Es lo más sensible que hay en el Zodiaco y tiene suelto el muelle de la risa y el llanto, de tal manera que pasa de uno a otro con una facilidad única. Piscis llora porque se ha muerto su tía, y al rato se desternilla de risa porque la pobre está muy gorda y no cabe en la caja. Piscis, más que vivir, existe. Ese Piscis que mira entusiasmado un atardecer, se le acerca uno y le dice:
-¿Qué haces?-
Y dice Piscis, sin dejar de mirar el atardecer:
-Nada-
Y dice el otro:
-¿Y no te aburres?-
Y remata Piscis:
-Si no me interrumpen, no-
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