Es una cabra y la cabra siempre tira el monte. Si ves que un Capricornio se tira desde un décimo piso, ¡síguele!, que va hacia arriba. Más que en la suerte, cree en el esfuerzo, y eso hace que como padre sea un pelín pesao.
Capricornio, para ser feliz, tiene que controlarlo todo, y si no, se pone de los nervios. Como ese cura Capricornio, que se estaba muriendo, y en agonía le decía a las monjas que le cuidaban:
-¡Ay, que será de vosotras cuando yo muera, quien os cuidará¡, quién guiará¡ vuestros pasos!-
Y una de las monjas, creo que era Leo, exclamó:
-No se preocupe su Santidad, que también murió Jesucristo y hemos salido adelante-
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