Comienza el nuevo año y, como siempre, se disparan los deseos de cambiar de vida, de hacerlo todo mejor y dejar atrás todo aquello que es un lastre. Se plantean nuevos objetivos y se hacen nuevos planes, pero qué poco suelen durar. Ello se debe a dos motivos fundamentales: un falso exceso de ilusión debido a la presión ambiente -parece que con el nuevo año tiene que ser todo nuevo- y la falta de voluntad que dificulta actuar con suficiente determinación para vencer las inercias que nos atrapan.

Sin embargo, este año tiene la peculiaridad de empezar con Mercurio retrógrado, un movimiento que efectuará desde el día 5 hasta el 25 de este primer mes del año, pero que, en realidad, ya viene actuando desde días antes de empezar el año.

¿Y esto qué significa?

Lo primero que debemos entender es que las cosas no siempre son lo que parecen y que las ideas y los planes necesitan ser revisados una y mil veces hasta ajustarlas a la realidad. Es necesario entrenar la mente, ser flexibles y estar dispuestos a aprender o a ponernos al día constantemente. También será imprescindible la comunicación y la búsqueda de entendimiento, el concederse nuevas oportunidades y contrastar puntos de vista tantas veces como haga falta.

Durante este lazo de retrogradación Mercurio estará en el signo de Capricornio, un signo de Tierra, pragmático y realista. Y este ciclo de ensayo-error-ensayo, tan típico de las retrogradaciones del planeta de la comunicación, debe servirnos para tomar conciencia de la distancia que hay entre nuestras ideas y la tozuda realidad. Si lo aprovechamos bien, nos servirá para aprender a ser perseverantes y comprometidos con los objetivos, aunque cuesten un esfuerzo considerable, pues Capricornio sabe que todo cuesta.

De hecho, esta será la gran lección de Mercurio retrógrado durante todo el año, puesto que las tres veces que efectuará este movimiento lo hará en signos de Tierra.

¿Cómo hacerlo?

Humildad, trabajo día a día, planificación, orden, perseverancia, sentido de la realidad, pragmatismo, sentido común, además de repasar los planes una y otra vez para asegurarnos de hacer las cosas bien, como requieren los signos de Tierra.

Estas son las bases que nos piden estas retrogradaciones de Mercurio para adaptarnos a estos nuevos tiempos mientras mejoramos como personas y estamos cada día más cerca de nuestros objetivos.

Dicen los especialistas en cambios de hábitos que es necesario poner en práctica las nuevas normas de forma disciplinada durante un mínimo de 21 días para que se implanten en el cerebro y acaben siendo rutina.

¡Qué curioso!, justo los días que durará este lazo de retrogradación.

¿Aceptas el reto?

Mis mejores deseos y vibraciones estarán contigo.

 

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